Escritora-relatora, poeta y editora

Poeta y escritora no encasillable, vivo mi multidimensionalidad en la medida que la carne lo permite, entregando palabras con magma que quiebren la indiferencia.

 

Co-creadora de realidades, mías y ajenas, entre otras formas, por medio de la editorial IMBUK, de la que soy directora. 

Mi aporte a la comprensión del conflicto de pareja y a la sanación de las relaciones

Descubriendo las claves desde un enfoque testimonial, holístico y alentador, sin distinción de género.

Bienvenidos/as al espacio donde comparto el que quizá sea mi mayor talento: escritora, relatora, orientadora emocional y facilitadora de formación para el abordaje del conflicto de pareja. Confieso que decidí dedicarme a esto porque la vida me puso, hace años, en la tesitura de comprenderlo o morir (física o psicológicamente), porque entendí el mensaje con una claridad meridiana y porque, sin duda, la humanidad puede hacerlo mejor en su afán por remitir la cantidad de desgracias que este fenómeno genera. Y si puedo ofrecer algo valioso por ese fin, ¿cómo no hacerlo?

Enfoque testimonial

Fue en el año 2001 cuando inicié una relación a 2500 km. de mi casa, con un hombre celoso patológico agresivo. Tenía 21 años, era mi primera pareja "oficial" y cuando me fui a vivir con él, sabía que era un maltratador, pues él mismo me lo había confesado en su autobiografía. Sin embargo, eso no impidió que me enamorase de su "lado bueno". La relación, que duró cerca de 10 meses, era todo un experimento terapéutico suicida para tratar de rescatar al hombre sano que convivía con el monstruo en la misma cabeza. Mis libros "El machismo no es el problema" y "Celos, enojo y pareja", así como la Asociación VISC, son el resultado material de aquella tortuosa y extrema experiencia. Vivencia que, no obstante, me dio la autoridad que requiere transmitir con seguridad el increíble aprendizaje que obtuve para lidiar con tan incomprendido y sensible fenómeno. 

 

Ver breve biografía.

Enfoque holístico

Nuestra naturaleza es un TODO (holos) complejo con varias dimensiones interrelacionadas. Somos muchos quienes experimentamos lo que ya cuenta la física de vanguardia, que somos creadores de nuestra realidad y por tanto, que las cosas no nos pasan por buena o mala suerte, sino porque las atraemos con nuestros pensamientos, palabras y emociones, desde ese TODO vibrante que somos. Las enfermedades ya no son, pues, un cúmulo de síntomas accidentales y huérfanos. Son, como dijo C.S. Jung, "el esfuerzo que hace la naturaleza para curar al hombre". ¿De qué? De anomalías emocionales insostenibles. Son las señales de alerta visibles que indican la presencia de un conflicto emocional invisible, porque todo está conectado. El maltrato de pareja es también consecuencia de potentes conflictos internos individuales asociados a nuestro pasado que debemos resolver como paso previo a la sanación de las relaciones.

Enfoque alentador

Si observamos los resultados de las innumerables herramientas implementadas por los estados para combatir la violencia en la pareja en todo el mundo, quedamos con la amarga sensación de que ha sido todo inútil y que nunca veremos el fin de esta lacra. Sin embargo, el principal problema radica en una simple confusión entre conceptos: la violencia de género  es distinta a la violencia de pareja. La primera parte de un problema "ideológico" y la segunda deriva de un problema "psicológico". Por tanto, no se pueden erradicar dos fenómenos tan distintos con las mismas estrategias. Desde aquí propongo una tesis que explica las causas del origen de la personalidad maltratadora, técnicas para prevenirla y orientaciones para abordarla terapéuticamente.


ENFOQUE SIN DISTINCIÓN DE GÉNERO

Porque existen parejas de todo tipo y porque el origen de toda violencia en la pareja, habiendo un claro protagonismo de celos o venganza patológica, radicaría en anomalías emocionales identificables en cualquier persona con independencia de su género, no podemos sesgar la investigación de este fenómeno como si fuese un problema ideológico de hombres contra mujeres. Ya sabemos que no se reducen los feminicidios en los países donde más se trabaja por la igualdad y tales evidencias no hacen más que invitarnos a concluir que el origen de la violencia en la pareja puede ser de índole más psicológico y, como tal, estaría presente en hombres y mujeres con independencia, además, de su orientación sexual. Lo que debemos descubrir son los factores educativos y emocionales comunes a todos ellos que estarían en el germen de estas personalidades celosas y agresivas. Y desde ahí, todo lo demás.